Los mercados bajistas y las recesiones ocurren con más frecuencia de lo que piensas.

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Estados Unidos ha estado en recesión el 14 por ciento del tiempo desde la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, estar preparado puede minimizar las dificultades e incluso ofrecer oportunidades de inversión.

La Bolsa de Valores de Nueva York. Estar en un mercado bajista significa que mucha gente ya ha perdido bastante dinero.

Gastar dinero puede ser una experiencia deliciosa. ¿Pero perderlo? Si estás viendo cómo desaparecen grandes cantidades de tus ahorros que fueron ganados con mucho esfuerzo, perder dinero puede ser una verdadera miseria.

Es por eso que los titulares que proclaman la llegada de un mercado bajista (también conocido como “bear market”, en inglés) han sido tan inquietantes. Estrictamente hablando, un mercado bajista es simplemente la jerga de Wall Street para describir una caída del mercado de valores de al menos un 20 por ciento. Pero esto no es solo una cuestión de números. El significado técnico del término no transmite la experiencia humana completa.

En realidad, el hecho de que estemos en un mercado bajista significa que mucha gente ya ha perdido un montón de dinero. Hasta que la tendencia cambie, como eventualmente sucederá, una cantidad considerablemente mayor de riqueza se irá por el desagüe. Entrar en pánico solo empeora las cosas. Para quienes están sufriendo enormes pérdidas por primera vez, un mercado bajista puede significar la destrucción de los sueños, un momento de sufrimiento y dolor.

Sin embargo, podrían surgir problemas mucho más importantes para los millones de personas que nunca han podido ahorrar suficiente dinero como para perderlo en el mercado de valores. Es posible que muy pronto se experimente una recesión. Estados Unidos ha estado en recesión el 14 por ciento del tiempo desde la Segunda Guerra Mundial, según datos proporcionados por la Oficina Nacional de Investigación Económica, la entidad cuasi oficial que declara cuándo comienzan y terminan las recesiones en Estados Unidos.

Mientras la Reserva Federal elevó la tasa de referencia de los fondos federales en 0,75 puntos porcentuales el miércoles y pronosticó nuevos aumentos para combatir la fuerte inflación, es cierto que podríamos dirigirnos hacia otra recesión. La Reserva Federal también está recortando los bonos y otros instrumentos que acumuló en su balance de 9 billones de dólares para impulsar la economía. En un cambio de política, ahora está involucrada en un “ajuste cuantitativo” y eso contribuirá a una desaceleración económica.

Al igual que los mercados bajistas, las recesiones tienen una definición técnica un poco árida. Una recesión es “una disminución significativa en la actividad económica que se extiende por toda la economía y dura más de unos pocos meses”, según la oficina de investigación económica.

Pero, para millones de personas, muchas de las cuales son completamente indiferentes a los caprichos de los mercados de acciones y bonos, una recesión equivale a esto: los trabajadores perderán sus trabajos, millones de familias tendrán escasez de dinero e innumerables personas sufrirán contratiempos en su salud física y mental.

Esto es algo sombrío. Si pudiera diseñar un mundo que eliminara la miseria de los mercados bajistas y las recesiones, por supuesto que lo haría.

Pero no esperes a que eso suceda. Lo mejor que podemos hacer es reconocer que los mercados bajistas y sus primos mucho más problemáticos, las recesiones, no son eventos raros o verdaderamente inesperados, incluso si la relativa calma de la última década puede engañarnos para que lo creamos.

A pesar de los mejores esfuerzos de los formuladores de políticas, la historia muestra que tanto los mercados bajistas como las recesiones son tan comunes como las tormentas severas en Nueva York. Debes aprender a convivir con esas eventualidades, así como te acostumbraste al mal tiempo.

Las acciones no siempre suben. El riesgo siempre está presente.

Esto puede parecer una idea banal, sin embargo, nunca se entiende por completo hasta que las caídas del mercado duelen, aunque esto se suele olvidar cuando llega el próximo auge.

Trata de correr todo el riesgo que puedas tolerar, sin exagerar. Hace mucho tiempo, dejé de invertir en acciones y bonos individuales, eliminando el riesgo de tener el valor equivocado en el momento equivocado. En cambio, prefiero los fondos indexados diversificados y de bajo costo que me permiten mantener una parte de todo el mercado mundial de acciones y bonos. Y he reducido mi exposición a acciones a medida que he envejecido y he aumentado mis tenencias de bonos. A los bonos no les ha ido bien últimamente, pero los bonos del Tesoro y los bonos corporativos de alta calidad siguen siendo mucho más estables que el mercado de valores.

Antes de invertir, intenta ahorrar suficiente dinero como para sobrevivir a una emergencia y guárdalo en un lugar seguro. Si ya acumulaste algo de efectivo, he escrito sobre algunas oportunidades de inversión, especialmente en este periodo de inflación severa.

Eso incluye a los Bonos de la serie I, que son emitidos por el Departamento del Tesoro y pagan un interés del 9,62 por ciento. (La tasa se restablece cada seis meses). Además, los fondos del mercado monetario están comenzando a pagar intereses más altos después de meses de estar estancados cerca de cero. Las cuentas bancarias de alto rendimiento, los valores del Tesoro a corto plazo e incluso algunos bonos corporativos también son opciones.

Luego, cuando se trata de invertir, intenta pensar realmente a largo plazo, lo que significa un mínimo de una década y, preferiblemente, mucho más que eso. No invertiría en el mercado de valores aquellas sumas de dinero que probablemente deba gastar pronto.

En el pasado, después de sufrir grandes caídas, el mercado de valores siempre se ha recuperado. Durante periodos de 10 años, si hubieras puesto dinero en todo el S&P 500, solo habrías perdido el 6 por ciento del tiempo. Durante periodos de 20 años, nunca habrías sufrido pérdidas.

Por encima de todo, debes prepararte para las fluctuaciones de los mercados. En este momento, resulta claro que no siempre suben. De hecho, la historia muestra que las grandes caídas son una parte normal de la inversión.

Los mercados alcistas son mucho más agradables que los bajistas, y son la experiencia predominante de las personas que comenzaron a invertir después del 9 de marzo de 2009.

Ese fue el día en que el S&P 500 tocó fondo después de una caída del mercado bajista del 57 por ciento. Esa terrible caída ocurrió durante la crisis financiera que comenzó en 2007. El mercado se recuperó gracias a la Reserva Federal, que redujo las tasas de interés a casi cero, compró billones de dólares en bonos e inició un mercado alcista en acciones que duró casi 11 años.

Ese momento glorioso para el S&P 500 terminó el 19 de febrero de 2020, cerca del comienzo de la pandemia de la COVID-19. Hubo un breve mercado bajista hasta que volvió a intervenir la Reserva Federal, y el 23 de marzo, apenas un mes después, se inició otro mercado alcista que duró casi dos años.

Si eso es todo lo que recuerdas, el mercado bajista de este año puede parecer una rara aberración, una recesión aleatoria en un mundo donde las ganancias del mercado son la norma.

Pero creo que eso sería una mala interpretación de la historia. Los datos proporcionados por Howard Silverblatt, analista sénior de S&P Dow Jones Indices, brindan una perspectiva más amplia.

Desde 1929, el mercado de valores estadounidense ha estado en un mercado bajista casi el 24 por ciento del tiempo. Debes tener en cuenta que un mercado bajista comienza el primer día de caídas que se convierten en corrientes descendentes del 20 por ciento. Según S&P Indices, el S&P 500 ha estado en un mercado bajista desde el 3 de enero, cuando comenzó la caída.

Puedes objetar esta definición de un mercado bajista, pero el punto principal es irrefutable: las grandes caídas del mercado siempre han sido una parte integral de la inversión, y si vas a invertir dinero en acciones, debes estar preparado para eso.

Estamos en un mercado bajista. Es posible que estemos en una recesión, pero la oficina de investigación económica ni siquiera intenta anunciar una recesión en tiempo real.

En el pasado, ha declarado el comienzo y el final de las recesiones en algún lugar “entre cuatro y 21 meses” después de que ocurrieron estos eventos. Como lo explica la oficina: “No hay una regla de tiempo fija. Esperamos el tiempo suficiente para que no haya dudas sobre la existencia de un pico o un valle, y hasta que podamos asignar una fecha precisa para el pico o el valle”.

Los economistas son buenos en muchas cosas, pero predecir recesiones no es una de ellas. “Las recesiones son muy difíciles de predecir”, dijo Ellen Gaske, economista principal de PGIM Fixed Income, en una entrevista el martes. “Incluso si aciertas en un momento, lo más probable es que no aciertes en el siguiente”.

Pero tenemos lecturas precisas sobre las fechas de recesiones pasadas que se remontan a 1854. Usando datos del sitio web de la oficina, hice algunos cálculos, con la ayuda de Salil Mehta, un estadístico. Descubrí que desde 1854, Estados Unidos ha estado en recesión el 29 por ciento del tiempo. Desde 1945 hasta 2020, estuvo en recesión el 14 por ciento del tiempo.

Pero analicemos este hallazgo, derivado de los datos procesados por Mehta: en cualquier día del periodo de posguerra, la probabilidad de que Estados Unidos estuviera en recesión o lo estuviera en los dos años siguientes era del 46 por ciento.

¿Qué nos dice eso sobre las probabilidades de que Estados Unidos pronto caiga en una recesión? No mucho, excepto que las probabilidades siempre son razonablemente altas y es aconsejable prepararse.

Dicho esto, mi propia evaluación es que sería una grata sorpresa si no tuviéramos una recesión. Las tasas de interés en fuerte aumento, el ascenso de los precios de la energía y la fuerte caída de los precios de las acciones a menudo se han asociado con recesiones.

Pero incluso si ninguno de estos factores resulta ser importante, sigue siendo relevante que las recesiones ocurran con una frecuencia alarmante. La Reserva Federal ha tratado de suavizar el ciclo económico, pero la “gran moderación”, un término popularizado por Ben S. Bernanke, el expresidente de la Fed, en 2004, brilla por su ausencia.

La agitación es una constante en los mercados y la economía. Eso es fácil de ver cuando las interrupciones financieras y económicas son comunes, pero sin duda se olvidarán nuevamente. Así ha sido siempre.

De la misma manera, estos tiempos difíciles no durarán. Aunque es posible que saber eso no sea de mucha ayuda si ya estás sufriendo los embates de esta tendencia.

Pero si el futuro se parece en algo al pasado, es muy probable que la economía crezca a largo plazo y que los mercados financieros produzcan buenos rendimientos para los inversionistas pacientes y diversificados. Comprender que las recesiones, incluso las graves, son una parte inevitable de la vida incluso puede ayudarte a evitar algunos dolores en el futuro.

Fuente: nytimes.com

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