El futuro de los pagos está en tu muñeca: basta un reloj analógico (España).

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Swatch Pay! llega a España de la mano de CaixaBank y Visa para llenar un hueco en el mercado de los métodos de pago ‘contactless’ y apuesta por esta tecnología.

Desde las primeras tarjetas de crédito inventadas en 1930 con forma de placa metálica hasta llegar a poder pagar con un reloj analógico. La pandemia ha acelerado la transformación del sector financiero y ahora el futuro de los pagos se encuentra en la palma de la mano. Con la misma sencillez y comodidad que se mira la hora, se puede pagar.

De hecho, desde hace tiempo los relojes inteligentes (smartwatch) ya ofrecían este servicio. En un proceso constante de digitalización como el actual, ninguna compañía quiere perder la oportunidad de embarcarse en este tipo de soluciones que también les pueden reportar beneficios. Pero no todo tiene que ver con el desarrollo de productos tecnológicos, sino que también se llevan a cabo soluciones que permiten adaptar recursos analógicos a la era digital.

Precisamente esto ha sido lo que ha llevado a cabo la compañía suiza Swatch Pay! Esta iniciativa ya está implantada en países como Alemania, Suiza, Italia, Finlandia, Polonia o Dinamarca, sin que hubiese llegado hasta ahora a España. En la misma línea expresó el director general de Visa en España, Eduardo Prieto, quien aseguró que «esta tendencia de pagos se está consolidando a nivel mundial».

La compañía ha traído esta iniciativa de la mano de CaixaBank y Visa con el objetivo de tener la oportunidad de realizar los pagos con sus relojes analógicos. Así lo reconoció el country manager de Swatch Gruop España, Gonzalo de Cevallos, quien aseguró que «ponemos al cliente en el centro de la estrategia. Hay que escuchar sus necesidades».

¿Por qué surge esta iniciativa ahora? En Europa, más del 80% de los pagos se hacen sin contacto, y en España esta cifra es mucho mayor. Según ha informado un estudio de Minsait Payments, filial de Indra, el pago contactless en España ha crecido un 10% durante 2021. Más concretamente, un 74% de los españoles prefieren la tarjeta como pedio de pago frente al efectivo.

Las previsiones de CaixaBank apuntan a que en 2022 el pago móvil seguirá al alza y calcula que, a finales de año, 2 de cada 10 operaciones con tarjeta se realizarán con terminales móviles o dispositivos wearable. Lo introduce CaixaBank, un banco que gestiona un parque de 33,4 millones de tarjetas de crédito y débito y cuenta con más del 33% de cuota de mercado.

Comodidad y tranquilidad

«Queremos que el pago sea fácil, seguro y cómodo. Además de práctico para el día a día», aseguró Eduardo Prieto. El reloj analógico no necesita memoria ni conexión a internet ni estar cerca de la tarjeta, y por supuesto, no se le agota la batería, lo cual abre la puerta a un abanico de posibilidades, ya que por ejemplo, si se está en la playa no hay necesidad de llevar la tarjeta de crédito contigo.

Una vez que se vincula el reloj a una tarjeta, se puede sacar dinero del cajero, revisar las operaciones bancarias a través de la aplicación del banco, y se puede usar en cualquier parte del mundo, siempre y cuando, acepten Visa y tengan dispositivos para el pago con contactless.

Con todo esto, CaixaBank se convierte en el primer banco español en participar en esta oleada de innovación tecnológica. Las compras con Swatch Pay! siguen los mismos requisitos que cualquier tarjeta contactless, es decir, solo será necesario introducir el número PIN de la tarjeta descargada cuando se supere la cuantía de 50 euros o cuando así lo requiera el TPV por seguridad.

¿Hasta dónde llegaremos?

El informe ‘Payments 2025 & Beyond’, estima que en 2030 los pagos electrónicos se triplicaran el mundo, llegando a superar los tres billones de operaciones. Será Asia quien lidere este crecimiento. Se prevé un incremento del 109% en esta región hasta 2025.

En algunos países ya se están impulsando infraestructuras de pago desde los mismo gobiernos como una política de control de los flujos del dinero. Todo esto se traduce en un proliferación de plataformas de pago domésticos como Mir en Rusia, Elo y Pix en Brasil, y Troy en Turquía.

La apuesta por los métodos de pago se está llevando al máximo con las innovaciones tecnológicas más sofisticadas. Un ejemplo sería el uso de la biometría (reconocimiento de los individuos en base a la huella dactilar, rostro e iris) para autentificar las operaciones. El informe de Funcas de 2021 ‘La biometría al servicio de los pagos’, ya dejaba entrever que el futuro de los pagos residía en nuestras características faciales, algo que nos hace únicos. En dicho estudio, estimaban que para 2023 se destinarían dos billones de dólares. El desarrollo de estos medios de pago consiste en unas tarjetas biométricas que, en vez de necesitar un número PIN, solamente sería necesario el contacto de las huellas dactilares en la parte frontal de la tarjeta.

Pero el motor de esta innovación no se queda aquí, sino que se apuesta por otros soportes de pago. Además de la posibilidad de usar el móvil y el reloj para realizar las compras, hay iniciativas que meten el «dinero plástico» en pulseras, anillos e incluso en prendas de ropa.

Fuente: eleconomista.es

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