• El magnate deberá molestarse en comprobrar si realmente el 5% de las cuentas son falsas.
  • La plataforma distribuye cada segundo más 9.000 mensajes, 750 millones al año.
  • Tan malo o peor que no tener información es tenerla toda, de forma desestructurada.

«Quieres información, pues la tendrás a raudales, casi por castigo». Poco más o menos, esa ha sido la respuesta con la que Twitter acaba de golpear a Elon Musk, principal accionista de la compañía y pretendiente a comprar la compañía por más de 44.000 millones de dólares. Aunque resulte una paradoja, tan malo o peor que carecer de datos es tenerlos absolutamente todos, en cantidades delirantemente ingentes y desestructurados.

El tira y afloja que desde hace 40 días mantiene el fundador de Tesla y la compañía de Internet inicia estos días en un nuevo y apasionante campo de batalla. Ante la petición de Musk de condicionar la operación a conocer el número de cuentas falsas o gestionadas por robots de la empresa, Twitter ha accedido a proporcionar esa información pero sin ponérselo fácil. En concreto, la red social ha entregado a Musk la API (interfaz de programación de aplicaciones) para acceder al contenido de todas las cuentas y todos los tuits compartidos a través de la plataforma en los 16 años de actividad. Según datos correspondientes al año pasado, cada segundo se publican 9.000 tuits, lo que arroja más de 750 millones de mensajes al año. Todos esos son los que ahora puede fiscalizar Musk para encontrar la respuesta a sus sospechas. Es decir, la compañía de Internet ofrece a su futuro comprador un marasmo de información no estructurada capaz de colapsar cualquier herramienta de analítica de datos convencional. A efectos formales, Musk podría llegar al mismo camino que si siguiera a todos y cada una de las cuentas de Twitter desde el principio de los tiempos. Para encontrar algo de luz en semejante caudal de información, Musk necesitaría de la computación cuántica para no tardar años en satisfacer su curiosidad.

Según informa The Verge y The Washington Post, la réplica de Twitter a Musk se presume impecable ya que ofrece una abrumadora transparencia, sin que exista margen para nuevas acusaciones que pudieran abaratar la oferta o provocar una posible espantada del hombre más rico del mundo. A partir de ahora, Musk podrá fiscalizar el número de cuentas falsas de Twitter y comprobar si realmente se cifra en el 5% de sus 229 millones de usuarios reconocidos por la empresa. Si el dato es cierto, Musk no tendrá excusas sólidas para retirar la oferta.

Fuente: eleconomista.es

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