El fenómeno es imprevisible pero, si se cumplen los mejores pronósticos, un observador con suerte podría ver cuatro o cinco fugaces por minuto, una tasa incluso superior a la de la famosa lluvia de agosto.

Se llaman Tau Hercúlidas, se esperan esta noche y han generado una gran expectación. Se trata de una nueva lluvia de meteoros provocada por el paso de nuestro planeta a través de los escombros del cometa fragmentado 73P/Schwassman-Wachmann. Aunque es imposible predecir con exactitud cómo se manifestará en el cielo, los astrónomos creen que es una apuesta de todo o nada. Quizás ni se note pero, si hay suerte, podría ser aún más espectacular que las famosas Perseidas de agosto o las Leónidas de noviembre.

Si se cumplen las expectativas más optimistas, en su máximo brillarán en el cielo mil meteoros por hora. Pero esa es la estimación para la tasa horaria zenital, el número máximo calculado de meteoros que un observador ideal podría ver en una hora bajo un cielo totalmente despejado y con el radiante ubicado directamente en el cenit.

Pero ni los picos de meteoros duran tanto ni las condiciones son siempre perfectas. En realidad, esa estimación supondría «cuatro o cinco estrellas fugaces por minuto» para un observador muy afortunado, afirma Javier Armentia, director del Planetario de Pamplona.

Los alemanes Arnold Schwassmann y Arno Arthur Wachmann descubrieron en 1930 un cometa que orbitaba alrededor del Sol cada 5,4 años. Como ocurre en estos casos, la roca recibió el nombre de sus descubridores (SW3 para abreviar). No se volvió a ver hasta finales de la década de 1970 y siguió sin llamar mucho la atención hasta 1995, cuando los astrónomos se dieron cuenta de que se había vuelto unas 600 veces más brillante y pasó a ser visible a simple vista durante su paso. SW3 se había roto en varios pedazos, llenando su propio rastro orbital de escombros. Cuando pasó por nuestro camino nuevamente en 2006, estaba fragmentado en casi 70 piezas y ha continuado haciéndose añicos desde entonces.

Si llegan a nosotros esta noche, los escombros de SW3 golpearán la atmósfera de la Tierra muy lentamente, viajando a solo 16 km por segundo. «Este va a ser un evento de todo o nada. Si los escombros de SW3 viajaban a más de 354 km por hora cuando se separaron del cometa, podríamos ver una buena lluvia de meteoros. Si los escombros tuvieran velocidades de eyección más lentas, entonces nada llegará a la Tierra y no habrá meteoros», señala en un comunicado Bill Cooke, quien dirige la Oficina Ambiental de Meteoroides en el Centro Marshall de Vuelos Espaciales de la NASA en Huntsville, Alabama (EE.UU.).

Una sorpresa

Las observaciones del telescopio espacial Spitzer publicadas en 2009 indican que al menos algunos fragmentos se están moviendo lo suficientemente rápido. Esta es una de las razones por las que algunos astrónomos están entusiasmados y se ha generado un gran interés alrededor de las Tau Hercúlidas. «Es un fenómeno desconocido, no sabemos cómo se va a comportar», puntualiza Armentia. «La observación merece la pena. Primero, porque no es una de las lluvias habituales. Además, aunque no se produzca un ‘chaparrón’ de fugaces, ver varias en el mismo minuto ya es impresionante. Cruzo los dedos. Igual nos dan una sorpresa», indica, al tiempo que recuerda que se puede aprovechar la noche para observar el cielo de verano con Júpiter, Saturno y Marte formando una bonita estampa

El pico máximo de meteoros se producirá a las siete de la mañana, cuando ya ha amanecido en casi toda España, por lo que no queda más remedio que madrugar mucho para intentar atisbar parte del fenómeno. Tienen más posibilidades de disfrutarlo en todo su esplendor quienes se encuentren en Sudamérica y Norteamérica.

Para la observación, Armentia recomienda alejarnos de las luces de las ciudades y tumbarnos tranquilamente bajo un cielo despejado y oscuro. La radiante, el lugar de donde parecen venir los meteoros, está cerca de Tau Hércules (la estrella Tau en la constelación de Hércules). «Los trozos de polvo de cometa que entran en la atmósfera se ven mejor sobre nuestras cabezas que cerca del horizonte. Lo mismo pasa con las estrellas», señala. Y quien se lo pierda puede recurrir a la emisión en directo del Telescopio Virtual Europeo.

Fuente: www.abc.es

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