Madrid detecta siete casos de viruela del mono: lo que debes saber de la enfermedad.

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Los pacientes son varones homosexuales, el contacto es vía respiratoria y no parece ser tan contagioso como el covid-19.

Este martes se empezaron a ver en diferentes centros médicos de la Comunidad de Madrid varios casos de pacientes sospechosos de viruela del mono. A última hora de este miércoles, se confirmaba que siete de ellos han dado positivo en los resultados preliminares y al menos otros 24 se encuentran bajo sospecha. En los días previos se habían visto casos en Reino Unido, donde han elevado la cifra de contagios a nueve, y en Portugal.

La viruela del mono o Monkeypox es un tipo de Orthopoxvirus (unos tipos de virus que incluyen el de la viruela humana y otros como el del Molluscum contagiosum que vemos frecuentemente en dermatología) que se aisló por primera vez a finales de la década de 1950 de una colonia de monos enfermos. Pero el nombre ‘viruela del mono’ no viene porque sean los primates los que transmitan la enfermedad; en realidad, el virus está presente en animales tipo ardilla, lirones o ratas y lo pueden transmitir a través de mordeduras o contacto, por lo que la enfermedad podría llamarse ‘viruela de los roedores’.

Desde la primera mitad del siglo XXI se han notificado múltiples casos puntuales de viruela del mono en humanos, la mayoría de ellos eran casos importados procedentes de lugares donde esta enfermedad es endémica, fundamentalmente África Central. El primer paciente inglés que desarrolló esta semana la enfermedad había estado recientemente en Nigeria.

En el año 2003 hubo un brote de viruela del mono en EEUU, con 71 casos en 6 estados, producido por la importación de animales de compañía exóticos infectados. Solo dos pacientes padecieron enfermedad grave, con recuperación posterior, y ninguno falleció. Ambos pacientes eran niños. En este brote se utilizó la vacuna de la viruela para prevenir su propagación con buenos resultados.

Hipótesis de la transmisión

Uno de los factores que pueden haber influido en este brote de la enfermedad puede ser la evolución genética de este virus, que ha adquirido mutaciones recientes, y otro es la pérdida progresiva de inmunidad de grupo, ya que previamente nos vacunábamos de la viruela, pero ahora mismo se estima que, aproximadamente, el 70-80% de la población ya no está vacunada, fundamentalmente los menores de 40 años.

Qué es y cómo se transmite la viruela del mono.

La transmisión entre humanos se considera baja y por vía aérea, aunque no se puede descartar otras vías de transmisión. Requiere habitualmente de un contacto estrecho, principalmente facial, con intercambio de gotas gruesas y durante un tiempo prolongado, siendo por ello de riesgo las relaciones sexuales.

El tratamiento

La enfermedad tiene dos fases: una inicial de unos días en los que aparece fiebre, dolor de cabeza y cansancio intenso, y una segunda fase con una reacción cutánea de ampollas y pústulas que aparece de manera generalizada o a veces solo en la zona genital, que dejan luego una cicatriz. El cuadro es parecido a la viruela, pero menos agresivo. Como sabéis, la viruela fue erradicada a través de vacunas en 1980.

No hay un tratamiento específico para esta infección. El tratamiento es sintomático fundamentalmente, aunque en casos graves se han usado antivirales que ya existen en el mercado con éxito, como el cidofovir.

Ante los casos sospechosos que estamos viendo en Madrid se está realizando confirmación microbiológica y aislando a los pacientes. La enfermedad suele ser leve y no es tan contagiosa como por ejemplo el covid-19, pero la mortalidad estimada y su potencial epidémico están todavía por definir.

En resumen, se trata una vez más de un virus animal que pasa a afectar a humanos, que se contagia vía respiratoria y con una mortalidad baja. Todavía está pendiente de definir si hay otras vías de transmisión y su potencial capacidad de diseminación. Si tienes fiebre, dolor de cabeza, cansancio y erupción en la piel en forma de pústulas, acude a urgencias aislándote de los demás en la manera de lo posible.

Agradezco la colaboración del doctor Pedro Rodríguez, brillante dermatólogo oncológico, en la elaboración de este artículo.

Fuente: elconfidencial.com

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