La negociación entre Orange y MásMóvil devuelve el atractivo inversor al sector.

¿Cuánto pagaba usted hace diez años por su contrato de telefonía y cuánto paga ahora? ¿Qué recibía entonces y qué recibe ahora? Esta es la reflexión a la que invocan durante los últimos años los principales directivos de las empresas de telecomunicaciones españolas y europeas para quejarse de que el suyo es el único sector deflacionario –que baja los precios y sube las prestaciones– de Europa.

La facturación del sector se ha reducido alrededor de un 30% en la última década y si eso ha sido posible es por la política de competencia de Bruselas, que ha apostado por promover la multiplicidad de actores –hay 20 marcas en España que operan en todo el territorio y 50 locales– como estrategia para rebajar la factura que pagan los consumidores. Una férrea posición que podría estar a punto de cambiar de rumbo.

La facturación del sector se ha reducido alrededor de un 30% en la última década.

Todo depende de como transcurra la fusión que anunciaron el pasado martes Orange y MásMóvil. De materializarse, supondría la creación de una compañía, participada al 50% por los negocios españoles de ambas compañías, con un valor de 19.500 millones de euros. Se convertiría en el líder del mercado español por volumen de clientes y desplazaría de esa posición hegemónica a Telefónica –16 millones de clientes móviles y 5,8 millones de banda ancha fija–, aunque no en ingresos. La nueva compañía sumaría 7.500 millones frente a los más de 12.000 millones que factura Telefónica.

Panorama del negocio en España
Panorama del negocio en España

La operación recuerda a la fusión que protagonizó el pasado año Telefónica en el Reino Unido al unir su filial O2 con Virgin. Pero lejos de haber miedo, en Las Tablas, sede corporativa de Telefónica en Madrid, apoyan la operación. “Una consolidación como esta mejora la rentabilidad del operador resultante y también podría mejorar la rentabilidad del mercado a nivel general si, como resultado –dependiendo de las medidas que tome el regulador–, disminuye el nivel de rotación de clientes y, por lo tanto, los costes comerciales”, explica Javier Arenzana, socio responsable de telecomunicaciones de KPMG en España.

Los grandes operadores llevan años clamando por una fusión de este calibre. Supondría dejar el mercado con tres grandes empresas, algo a lo que Bruselas se oponía. Una consolidación de este tipo “puede incrementar el resultado de las compañías entre un 1% y un 2% al año gracias a la expansión de los márgenes, impulsada por la reducción del churn [la tasa de abandono de los clientes]”, reconocen en Goldman Sachs.

Actividad

Goldman Sachs cree que ahora emerge una oportunidad de inversión en el sector única en la década

En mercados como China o Estados Unidos hay también tres grandes operadores. Es el número que permite que haya competencia, pero no tan despiadada como para provocar la guerra de precios por robarse clientes como esta ocurriendo en España en los últimos años. “Si tienes más volumen de clientes, puedes hacer ofertas atractivas sin necesidad de ser tan agresivo como ahora”, explican fuentes del sector. Es muy probable que, para los clientes, eso signifique ofertas menos seductoras. O no. “Dependerá en gran medida de lo que imponga el regulador y de los posibles movimientos de los otros operadores. Unas pocas marcas compitiendo agresivamente en el low cost pueden mantener un escenario muy competitivo”, apunta Javier Arenzana. Lee también

Orange y MásMóvil negocian una fusión valorada en 20.000 millones de euros.

La fusión Orange-MásMóvil levanta pasiones más allá de las fronteras españolas. Goldman ve que en este momento “emerge una oportunidad única de inversión en el sector como no se había visto en una década”.

Compañías más fuertes tienen más potencia financiera para invertir en el despliegue de redes que demanda el 5G en Europa. Según la consultora Oliver Wyman, el mercado del desarrollo de la fibra en Europa será de 125.000 millones a finales de la década para llegar a 135 millones de hogares. Además, empresas como Telefónica podrían ya monetizar sus redes de fibra como lo han hecho con la venta de torres, y el resto lo haría más adelante.

Actores

Con solo tres grandes operadores en España se podría frenar la actual lucha por robarse clientes

Los fondos de inversión ya han entrado en este mercado atraídos por los ingresos futuros. Que esta tendencia se consolide solo depende de cómo reaccione la Comisión de Competencia en Bruselas. “Creemos que la situación puede haber cambiado lo suficiente para que puedan permitir la concentración de los mercados”, aseguran los informes del sector de Goldman Sachs.

El primer motivo para creerlo es el batacazo judicial que recibió la Comisión cuando el Tribunal General de la UE anuló su decisión de vetar la venta de O2, filial británica de Telefónica, a Hutchison en el 2016. También la necesidad de desplegar las infraestructuras de 5G en un momento geoestratégico que ha vuelto a valorar la producción propia y a la importancia de las telecomunicaciones. Pero si Bruselas no cambia el criterio, “el atractivo inversor del sector se volatizará”, advierte Goldman.

Vodafone y Digi, los efectos colaterales

Vodafone España podría haber sido la gran protagonista de la fusión con MásMóvil si los rumores más intensos de los últimos meses se hubieran hecho realidad, pero la firma de telecomunicaciones británica no fue capaz de cerrar un trato y ahora su futuro será más complicado. Su consejero delegado, Nick Read, no descartaba en febrero la operación tras asegurar que su negocio en España no era clave para el grupo. Por su parte, Digi, el cuarto operador en España, podría ser el gran beneficiado de la operación si las autoridades de competencia europeas deciden poner condiciones a la fusión y obligan a la nueva compañía a ceder parte de los activos. Así se hizo cuando Orange compró Amena y tuvo que de ceder a MásMóvil la red de fibra de Amena, lo que impulsó su crecimiento.

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